Me celaba, me rompió el celular, no me dejaba maquillarme ni tener redes sociales. Esas eran las imposiciones de mi expareja con la que tuve una hija que ahora tiene un año.

Después de que quedé embarazada convivimos por más de un año. Durante el tiempo de gestación sufrí violencia física dos veces, todo porque sus celos eran enfermizos.

Mi vida era demasiado diferente y ya no me hallaba. Me puse a analizar cómo todo había pasado de manera tal que yo había asumido que la violencia era normal, mientras sus agresiones iban aumentando. Un día vi en la televisión a varios activistas de la campaña Actúa. Ellos hablaban de la violencia machista y sobre cómo eran las relaciones tóxicas.

Le sugerí a mi ex que acudamos a Actúa para buscar ayuda para nuestra relación. Me dijo que él estaba bien y que el problema era mío porque yo era la desconfiada.

Después de que nació mi hija, lo vi besándose con otra chica en una feria mientras yo tenía a la bebé en brazos y a mi mamá a mi lado. A pesar de que lo vi, negó todo como si me lo hubiera imaginado. Después de que lo confronté desapareció.

Escribí a la Fan page de Actúa para pedir ayuda, empecé a participar de las actividades y del proceso de formación de la campaña. Ahí me di cuenta que el control y los celos son violencia, muchos pensamos que eso es normal y no lo cuestionamos.

Ahora mi apoyo es mi madre, sigue a mi lado como siempre, como ese día que descubrí que el padre de mi hija me engañaba. Estudio Belleza Integral, sólo espero que mi hija crezca un poco más para salir a trabajar ya que mi expareja no da una pensión para la alimentación de nuestra pequeña y ella es mi responsabilidad no la de mi mamá.

He aprendido a cuestionar todas esas actitudes machistas que creemos que están bien, pero que no lo están. Si vives una historia como la mía, recuerda que no estás sola, siempre hay alguien dispuesto a ayudarte.





"Nunca es tarde para cuestionar las actitudes machistas y los estereotipos que nos imponen. ¡No te calles!"